Que sí, que ya sé que en el mundo hay muchísimo más cómicos además de Flight of the Conchords, pero como ya les había prometido volver a tocar el tema y además me terminé la segunda temporada la semana pasada lo lógico es que tarde o temprano -más bien tarde, lo sé- volvieran por aquí.
Pero mírenlos, si es que a estas alturas les he cogido tanto cariño que hasta me parecen molones, ¡con lo sosos que han sido siempre los pobres!

El caso es que la HBO ha comunicado que está más que dispuesta a grabar una tercera temporada de Flight of the Conchords, algo que al parecer alegra a todo el mundo… Menos a los mismos Conchords.
¿Que por qué? Pues porque no les queda una miserable canción que usar. De hecho, ya gastaron todo su repertorio en la primera temporada y tuvieron que ponerse a componer como locos para crear de la nada las que han metido en la segunda -y las hay buenas, ojo-, pero una tercera así de sopetón imagino que se les antoja una tarea demasiado complicada.
Por el momento prefieren descansar, irse de gira por Europa (por España no, lo siento, que aquí ya tenemos a nuestros propios Conchords) y relajarse un poco, que si algo he aprendido con The League of Fringe es que a las canciones hay que dejarlas salir cuando a ellas buenamente les apetece.
Y dicho así suena como muy fácil todo, como a escritor de segunda que de repente te suelta eso de “Llega un momento en que los personajes se ponen a hablar solos y yo me limito a escribir lo que dicen”. Los cojones. Las cosas buenas vienen la mayoría de las veces de cabeza y no queda más remedio que sacarlas con forceps y tras horas de sangre, sudor y lágrimas. Y sí, ya sé que suena asqueroso, pero la comedia es así: Asquerosa.
Sobre todo en nuestro caso, porque cuando dos tipos con una sola guitarra se ponen a componer canciones de humor corren el peligro de sonar como Académica Palanca, un grupo que al que yo siempre le he tenido respeto porque tiene cosas de lo más defendibles, pero cuyos discos yo jamás metería en el ipod. Nosotros, aspiramos a componer canciones como las de los Conchords o los Lonely Island, canciones que te apetezca volver a escuchar incluso cuando los chistes ya no te hagan gracia, simplemente porque como música también funcionan perfectamente.
¿Cómo remediar eso? Muy sencillo. Bueno, sencillo no. Pero detallado todo lo que quieran:
1) Pregúntate a ti mismo si es gracioso: El proceso compositivo comienza con la búsqueda de un buen gag: Uno que para empezar nos haga gracia -si no, mal vamos- pero también es importante que sea una idea sencilla, fácil de expresar y con la que se pueda construir un estribillo pegadizo. Lo que cualquier teórico denominaría “los cimientos”, vamos. Pero ya saben lo relamidos que son los teóricos.
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