Me van a matar, pero es que me apetece empezar otra serie de posts fasciculados.

Sí, de esos que llevan números romanos y no les gustan nada a la mayoría de ustedes porque tienen que pensar cuánto es.

El caso es que se me ha ocurrido ir hablándoles de tanto en tanto de los locales donde se han desarrollado algunos de los episodios más importantes de la Historia del stand up aprovechando que muchos de ellos cuentan con biografías casi tan apasionantes como las de los cómicos que aprendieron el oficio sobre sus escenarios.

Por eso hoy, niños y niñas, vamos a hablar de The Comedy Store, en California.

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El Store fue inaugurado en abril de 1972 por los cómicos Rudy DeLuca y Sammy Shore. Este último, por cierto, es el padre del también cómico Pauly Shore, que no habría desarrollado su pasión por el género -algo que muchos le habrían agradecido, todo hay que decirlo- de no haber pasado allí buena parte de su infancia y adolescencia haciendo el gamba acompañado por los muchos cómicos que hicieron del lugar casi una segunda residencia.

Y es que sobre su mítico escenario no sólo debutaron futuras estrellas como Jim Carrey, Michael Keaton o David Letterman -que también fue MC en la sala durante unos tres años- , sino que además fue uno de los lugares preferidos por gente como Richard Pryor, Sam Kinison, Robin Williams o Roseanne Barr tanto para actuar como para tomarse unos cacharros.

Pero lo que convierte a The Comedy Store en un lugar digno de un post en Hoy he dormido 3 horas no es la interminable lista de talentos que han pisado su escenario, que también, sino su truculento pasado.

Y ya, ya sé que no tienen costumbre de leer tanto y tan seguido, pero hagan un esfuerzo que ahora es cuando viene lo chulo.

Como les decía, The Comedy Store abrió sus puertas como tal en abril de 1972, pero antes había sido el mítico Ciro’s, un nightclub en activo desde finales de los años treinta que solían visitar regularmente las estrellas cinematográficas.

Gary Cooper, Dean Martin, Desi Arnaz, Betty Grable o Lana Turner eran rostros habituales en la época dorada de Ciro’s, pero también melenudos como los Byrds, Dick Dale o Bob Dylan años más tarde, cuando fue reformado y transformado en un club de rock.

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Y ya saben que donde hay estrellas de cine, músicos y gente de dinero en general siempre se deja ver algún que otro miembro de la mafia, cuya conexión con la dirección del local siempre fue algo más que un rumor que nunca se ha llegado a aclarar del todo. Es más, hay quién asegura que todavía hay cadaveres enterrados en el sótano como resultado de los ajustes de cuentas que dueños o clientes habituales, dependiendo de la versión a la que se haga caso, llevaron a cabo en el local.

Esto explicaría, por otra parte, la intensa activadad paranormal que se ha registrado siempre en la sala. Que hay fantasmas, vamos.

Ruidos, voces salidas de ninguna parte, sombras con vida propia, sucesos que van de lo extraño a lo extrañísimo… Todo aquel que ha trabajado en The Comedy Store, ya sea poniendo copas o subiéndose al escenario, tiene una historia de mucho canguelo que contar, aunque probablemente las mejores anécdotas al respecto nos las habría relatado el tristemente desaparecido Sam Kinison.

Porque los fantasmas del Store odiaban a Kinison.

Se cuenta que su estilo sobre el escenario, similar al de un predicador gritón, lograba que los espíritus profirieran unas muy poco discretas quejas antes incluso de que el gordinflas se subiera a actuar y que en un par de ocasiones hasta llegó a desafiarlos micrófono en mano.

Y cada vez que lo hacía, todas las luces del local se apagaban sin explicación alguna.

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Afortunadamente, todas estas historias como para contar con una linterna encendida debajo de la barbilla no han impedido que The Comedy Store siga abierto y más vivo que nunca.

De hecho, en el 2005 Pauly Shore llegó a protagonizar allí mismo un reality titulado Minding the Store en el que los espectadores podían ser testigos desde la comodidad de sus hogares de cómo el chaval, tras haber fracasado estrepitosamente como cómico, se la pegaba también intentando llevar el negocio familiar y que contaba con el aliciente añadido de descubrir a nuevas y prometedoras caras de la comedia cada semana.

En fin, que ya está bien por hoy. Esta ha sido sólo una pequeña muestra de lo que les espera si se paran a leer cualquiera de las futuras entregas de la serie Pequeño Atlas de Geografía de la Comedia: una forma sencilla y eficaz de aprender algo nuevo sobre el mundillo y una fórmula infalible para quedar como un tío informado delante de sus amigos y demás gente impresionable.

Si me acuerdo de escribir una segunda parte, claro.

2 Comentarios a “Pequeño Atlas de Geografía de la Comedia (I, The Comedy Store)

  1. LucyDhrt / El 23 May 2007 a las 22:34

    Como morbosilla natural…, he echado en falta mas historias de sangre muerte y destruccion y en consecuencia fantasmas…, pero…, sere lectora asidua…, nunca viene mal un poco de cultura no?, aunque haya que leer un poquico…
    THX por las enseñanzas…

  2. Quique Mac / El 30 May 2007 a las 20:59

    Pues hay un capítulo de la serie “entre fantasmas” (que echan en la cuatro) que debe estar muy inspirada en este tipo de rumores. Es de la primera temporada. Te lo haré llegar porque es bastante freak.
    Oye, a ver si escribes un post sobre las diferencias entre un comedy club americano y un bar de actuaciones de comedia español
    El otro día “yendo hacía aquí…” hablaba con algunos cómicos y no lo teníamos muy claro….

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