El otro día alguien me comentó que había visto “V”, la mítica serie de los ochenta, y que se sentía decepcionado, defraudado. Parece ser que los efectos especiales eran cutrísimos.

La cuestión es que llevo dándole vueltas a esto unos días y cuando pienso en “V” y trato de visualizar mentalmente a Samanta comiendo aquellos ratones blancos me parece que todo esta muy bien hecho. Por ejemplo, recuerdo los ovnis y están muy bien logrados. Me resulta ténicamente admirable incluso, el famoso momento aquel, cuando se despellejaban la piel y translucía la horrible verdad: debajo de aquel cuerpo humano vívia un apestoso y sanguinario lagarto.

¿Entonces que ha ocurrido?. Pues simplemente creo que mi cerebro ha transformado todo aquello. Vamos, para entendernos facilmente, que ha pasado todos mis recuerdos de analógico a digital. Lo cutre no es cutre porque de manera inconsciente, he añadido un punto de vista posterior que lo compensa, que lo adapta a una nueva realidad y que mantiene el status emotivo que antaño provocó el recuerdo.

Esta pequeña evidencia abre en mi muchas e inquietantes preguntas. ¿Me queda algún recuerdo en analógico? ¿algún beso grabado en VHS? ¿algún polvo memorable en cinta de cassette?.

Y la peor de todas, ¿son en realidad nuestros recuerdos más queridos una serie mal grabada, con diálogos “fuleros” y efectos especiales para salir del paso?.

Mierda de vida…

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Lo bueno del paso de los años es que te permiten descubrir héroes donde antes sólo había pelmazos. Lo malo del paso de los años es que te acabas muriendo.

Charles Darwin se murió jodido, dándole vueltas a la certeza de su teoría. Según he leído fue inmune a todas las críticas salvo a una que decía algo así como “No hay evolución, como cuenta Darwin, puesto que la mejora de un especímen concreto se hereda al 50% por su hijo, al 25% por su nieto, y así progresivamente hasta que desaparece.”

Aunque en Inglaterra ya se empezaban a criar unas razas de vacas cojonudas ignoraban los que era la genética.
Darwin estuvo tres años embarcado por los mares del sur disecando pajarillos con picos imposibles. Mendel se quedó en su casa.

Mendel estuvo un montón de años en el huerto de su monasterio plantando guisantes y apuntando los resultados en un cuaderno. Luego, presentó esos resultados a la comunidad científica. Una chapa sobre la cría del guisante de “tente y no te menees” . No tuvo ningún impacto. Demasiado sencillo., demasiado tedioso.
Años después, siempre hay freakis, alguien revisó esos estudios y se dieron cuenta de lo que el monje había hecho: sentar las bases de una nueva ciencia, la genética.

Para entonces Mendel ya no plantaba guisantes, criaba malvas.

Sin embargo aquello hizo que “La evolución de las especies” fuera indestructible: el neodarwinismo. Darwin, pese a estar muerto, estaba salvado.

Ojalá todos encontráramos alguna vez a un Mendel. Quizás sólo sea cuestión de desempolvar viejos papeles…

Un divertimento: hacer una recopilacion de la gente que me gustaría ser encima de un escenario. Después de muchas vueltas ahí va el primero…

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Por lo poco que pude observar hace años, los sevillanos son muy selectivos a la hora de vivir su Semana Santa. Acostumbran a contemplar ciertos pasos en lugares muy concretos.

A mi me pasa lo mismo con la comedia. Que por cierto va camino de convertirse en una religión porque ya cuenta con sus apóstatas, sus confesores, sus iluminados, sus mártires, sus fieles e incluso sus integristas.

Como no tengo casi tiempo soy bastante selectivo a la hora de ver actuaciones. E intento ver a cómicos que me resultan interesantes en lugares concretos. Y no me refiero sólo a ir a lugares especializados en comedia, considerados de culto, también suelo pasarme, como espectador anónimo, por garitos indecentes que hacen a ciertos cómicos mejores de lo que son.

Existe un tipo de cómico, denominado ”cuchilleros”,  que necesitan del desbarajuste para triunfar y que también tienen su encanto. Si hay dos borrachos a los que pueda insultar mejor para él. Si el sonido es malo, cojonudo y si además el escenario está a punto de romperse la noche puede convertirse en el “no va más”.

Mucha gente me pregunta dónde ir a verme. Y yo les mis digo que depende de lo que quieran ver porque mi repertorio varia bastante de un sitio a otro. Esta navidades de me puede ver, entre otros, en dos de mis lugares favoritos, “La casa de los sueños” en Verín (en la foto) el día 26 de diciembre y el 2 de Enero en “La chocita del loro de Hermosilla” en Madrid.

Pasen y vean señores que estoy rodando ya el nuevo texto para grabar, si cuaja la cosa, proximamente en esta santa casa.

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Este año, (veanse post de navidades anteriores), he intentado no hacer el pardillo demasiado y me he ido de vacaciones.

Llevo ya cinco días, en el mismo sitio. Y me dedicado a esas cosas que hace la gente normal cuando tiene unos días: ver a mi madre, pedir hora para que me quiten con láser el entrecejo, amenazar al del banco por cobrarme comisiones de más, emborracharme, tomar café con las ex de cuando era adolescente, ligar con camareras que aprenden japonés, darle una vueltecita al monólogo de Paramount, hacer vida de provincias, volver a emborracharme, comprarme una colonia que huele a viejo, tomar cervezas, jugar al futbolín, ojear la gran enciclopedia de las setas y darme cuenta que casi me enveneno, intentar acabar “Bella del señor” de Cohen, Escuchar lo nuevo de sabina, leer el As…

Han pasado cinco días, me quedan treinta días y tengo mono. Un espanto, soy un adicto: necesito urgentemente subirme a actuar.

Las intuiciones

Ayer pude sentirlo, como una iluminación que se presenta calmadamente, entre un vodka naranja y un whisky con agua. Entre las cinco y las seis, cerrando una discoteca lo vi claro. Allí me dí cuenta que ya ha llegado el momento en la que se ve claramente quienes de mi generación no van a llegar a nada bueno en la vida.

Punset, que siempre cuenta lo mismo, se empeña en explicarnos que las intuiciones son el resultado de procesos cerebrales complejísimos. Al no pasar por un nivel de consciencia alta, al cerebro no le hace falta economizar la información que esta manejando para generar una predicción. Se supone que cuanto más información manejemos para hacer una predicción más probable es acertar. Por eso se dice, y esta demostrado científicamente, que la tasa de aciertos de las intuiciones sociales es mayor a las de las deducciones sociales que se realizan de manera consciente.

Tengo ganas de preguntar al señor Punset: Cuando una intuición se empieza corroborar en el plano consciente ¿que nombre le han puesto ustedes?. Yo o he decidido llamar verdades intuitivas.

ahí va una: A cierta edad ya no se madura, solo se envejece.

Pd. Puse “Las de la intuición” de Shakira para que, haciendo media el post quede menos sesudo…

Siempre lo que quieras

Cuando tengas dinero regálame un anillo,
cuando no tengas nada dame una esquina de tu boca,
cuando no sepas qué hacer vente conmigo
-pero luego no digas que no sabes lo que haces.

Haces haces de leña en las mañanas
y se te vuelven flores en los brazos.
Yo te sostengo asida por los pétalos,
como te muevas te arrancaré el aroma.

Pero ya te lo dije:
cuando quieras marcharte ésta es la puerta:
se llama Ángel y conduce al llanto.

 

Pues nada que esta mañana nos hemos liado unos amigos y yo a comer un buen revuelto de setas de cardo y de repente alguien, al dase cuenta que no habiamos abierto la botella de vino, ha repetido este sentención cinematográfico.

Y he pensado que estaría bien tener la suerte, y si la vida se deja, de ser el autor de uno parecido.

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Tengo la sensación de que la gente cada vez sabe más de comedia. El público, después de unos cuantos años, empieza a intuir que hay textos que tienen trampa.

La trampa es la de toda la vida: contar cosas que no le interesan un pimiento al cómico pero que funcionan.

Como espectador para mi hay actuaciones que son como la comida rápida,  uno se rie bastante pero luego, cuando se ha acabado, nadie se acuerda de ellas. No son transcendentes. Nadie presume de ir a ver espectáculos así.

Cuando voy a ver a un cómico lo que más aprecio es que me digan la verdad. Su verdad. Su propio punto de vista sobre lo que ocurre en el mundo. Y eso para mi, es una actuación gourmet.

¿Os imaginais a un cómico árabe-americano después del 11-S actuando como si nada hubiera pasado?  

 

 

 

 

 

 

 

 

Como decía ayer, hay cosas que merecen la pena y una de ellas es dejar a la gente que sabe hacer lo que mejor sabe. Este es el caso de mi paisano el cómico Leo Harlem con la campaña de abonos del Real Valladolid.

Este año creo que ha sido la vez que mejores previsiones tiene el Pucela respecto al número de abonados y quiero pensar que simplemente ha sido porque excepcionalmente se ha dejado trabajar a un cómico ”tranquilito”.

Leo eres un grande y llevo un buen rato riendome con tus chorradas!

 

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